¿Años treinta?
A bordo del tren cremallera de Wellington
Nueva Zelanda fue el primer país del mundo en aprobar el sufragio femenino sin restricciones. Fue en 1893, el mismo año en que se patentó la fórmula de la Coca Cola y nació Mao Zedong. Ante la presión del movimiento liderado por la activista de los derechos de la mujer Kate Sheppard, el gobierno no tuvo más remedio que dar luz verde al derecho de las neozelandesas a elegir a sus gobernantes.
El gran navegante maorí Kupe partió de Hawaiki en su barco de doble casco en busca de una tierra mejor. Según la leyenda, fue persiguiendo al pulpo gigante Muratangui cómo Kupe arribó a la costa de una gran isla verde. Cuando su mujer, Kuramarotini, la divisó en el horizonte, gritó: "¡He ao, he ao tea, he ao tea roa!" ("¡una nube, una nube blanca, una larga nube blanca!"). 







Aotearoa es, definitivamente, una territorio verde en el más estricto sentido de la palabra. Y también es una de las naciones con menor densidad de población, con 268.680 kilómetros cuadrados de extensión (el tamaño aproximado de Italia o Japón) y una media de apenas quince habitantes por kilómetro cuadrado. Por situar la cosa en su justa medida: España tiene una densidad poblacional de algo más de 93 habitantes por kilómetros cuadrados, mientras que en Italia la cifra crece hasta los 200 y en Japón se dispara hasta los 335.

