La multinacional británica Cadbury's tiene una fábrica de chocolate en la ciudad de Dunedin. Nada que ver con la de la novela de Roald Dahl, pero la degustación de chocolates, el olor que despiden sus máquinas, la tienda de regalos y, por qué no reconocerlo, algo de espíritu infantil, convierten la visita en algo realmente recomendable.
